Dormir para tener salud

El día de todos tiene 24 horas. Pero a muchos nos falta tiempo para cumplir todas las actividades que quisiéramos hacer durante el día. Además de trabajar (en el mejor de los casos durante ocho horas cada día), buscamos tiempo para alistarnos, comer, relajarnos, socializar y hacer ejercicio. A veces no nos alcanza el día. Entonces sacrificamos la actividad más simple: dormir. Quitamos horas de sueño a nuestro cuerpo, porque creemos que aún podemos rendir durmiendo 4 o 5 horas por noche. Pero no es así. Dormir es fundamental para mantener la salud porque muchas funciones biológicas, como el apetito, la concentración y la capacidad del cuerpo para combatir enfermedades dependen del sueño.

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El cuerpo funciona con un reloj biológico, que determina cuando debemos despertar y cuando dormir, según la luz del día. Apenas el cuerpo percibe la luz en la mañana, se activa. Y cuando disminuye por la tarde/ noche, el reloj se activa para que empecemos a sentir somnolencia y 2 a 3 horas después estemos durmiendo. En el mundo actual, lleno de pantallas digitales con luz propia, esa señal no siempre se activa. Entonces dormimos poco o mal.

Para que se reparen los tejidos del cuerpo, un adulto debe dormir entre 7 a 9 horas cada noche. Dormir ayuda a regular las hormonas, que a su vez regulan el hambre y el metabolismo, y la comida, de igual forma, determina la calidad de sueño. Es un círculo donde todo está conectado. El funcionamiento del sistema inmune también depende del sueño, así como la presión arterial, la tendencia a la diabetes y la concentración y la memoria. A continuación, 4 razones de por qué es necesario escuchar a nuestro cuerpo y dormir por lo menos 7 horas:

1.       Ayuda a bajar de peso: hay dos hormonas claves en el control del peso: la grelina y la leptina. La grelina es secretada por el estómago para estimular el apetito y la leptina es producida por las células grasas para enviar señales de saciedad al cerebro. En un estudio presentado por cuatro profesores de la Universidad de Illinois se demostró que la falta de sueño lleva a tener más apetito y menos sensación de saciedad. En él, midieron a un grupo de más de 1000 personas. A algunos de los individuos restringieron las horas de sueño a 4 por noche, durante 6 días. En aquellos días, les permitían coger la cantidad de comida que necesitaran. En los individuos que habían dormido poco, la falta de sueño redujo la producción de leptina y aumentó la de grelina, que finalmente se tradujo en mayores índices de masa corporal por la cantidad de alimentos consumidos.

Comer hasta estar satisfechos o comer solo cuando realmente tenemos hambre son dos actividades que hacemos naturalmente de niños, pero que debemos volver a aprender de adultos, cuidando otros aspectos como el sueño.

2.       Reduce la tendencia a sufrir diabetes: la insulina es una hormona segregada por el páncreas que ayuda a convertir el azúcar en energía y que no se acumule en la sangre. Al dormir poco, se elevan los niveles de cortisol, la hormona que se libera cuando hay estrés. El cortisol incrementa el nivel de azúcar en la sangre y contrarresta los efectos de la insulina. Una constante resistencia a la insulina puede derivar en diabetes.

3.       Mejora el sistema inmune: para atacar las enfermedades, las células del sistema inmune deben mantener los ritmos de sueño. Para un estudio realizado entre 15 jóvenes, los participantes debían dormir 8 horas estrictamente, al despertarse tenían que pasar 15 minutos en la luz solar y no podían consumir cafeína, alcohol o medicación durante 3 días. Esto, justamente para estabilizar los ritmos circadianos y medir el estado de los granulocitos (un tipo de células blancas que combaten las infecciones) en óptimas condiciones. En la segunda parte del estudio, midieron el estado de los granulocitos tras 29 horas de pasar despiertos y descubrieron que el cuerpo, cuando no ha dormido, reacciona como si tuviera una situación de estrés: es decir, genera cortisol, aumenta la presión sanguínea, baja el funcionamiento de la tiroides y disminuye la habilidad para digerir. Pero, sin que ese estímulo estresante realmente exista.

4.       Mejora la concentración: para que el cerebro procese lo aprendido durante el día, necesita dormir, pues en la noche se convierten o eliminan las memorias (entre las que son de corto y largo plazo), se procesan las habilidades cognitivas de lenguaje, razonamiento, y aprendizaje. Pero además de resolver problemas laborales o de aprendizaje, el cerebro busca maneras para alimentar las células con oxígeno y nutrientes y para eliminar los desechos que se acumulan en estas. El cerebro funciona con un líquido llamado cefalorraquídeo, a donde llegan todos los desperdicios de otras partes del cuerpo y se encarga de eliminarlos. Por eso, tiene un beneficio restaurativo que es fundamental para la mente y a su vez para el resto de tejidos del cuerpo.

En el 2017, el Premio Nobel de Medicina fue para tres científicos, Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash and Michael W. Young, que descubrieron el mecanismo molecular que controla los ritmos circadianos del cuerpo. Estos ritmos funcionan con el horario de la tierra (es decir desde el amanecer hasta el atardecer) y determinan el nivel de alerta, la temperatura corporal, el metabolismo, los niveles hormonales, la presión arterial y el comportamiento. Si no respetamos las horas de sueño, romperemos el funcionamiento de otros órganos y funciones y nunca podremos alcanzar la salud. 

Fotografía: Sport Life

Fotografía: Sport Life

SOBRE LA AUTORA

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Julia Escudero

Periodista, video-reportera y Health Coach. Interesada en sanar la relación con el cuerpo a través de la alimentación y un estilo de vida saludable.

Instagram: @sunlight.food