Economía de la basura vs. Economía de la naturaleza

“En la economía de la naturaleza, la moneda no es dinero, es vida” - Vandana Shiva

En el mundo se producen 100 camisetas por persona al año, suficientes para vestir al planeta entero (The World Counts). Sin embargo, su gran mayoría se quedan en Estados Unidos y Europa. En Estados Unidos se desechan más de 150 millones de teléfonos celulares al año (Bbur), equivalentes a toda la población de Rusia. En el Reino Unido se desechan más de 22 millones de muebles al año, lo que quiere decir que 1/3 de su población bota a la basura 1 mueble al año (Resource). Todos estos desechos producen impactos ambientales muy fuertes en nuestros ecosistemas. Sin embargo, las industrias continúan produciendo y nosotros seguimos consumiendo.


Es por esto que es importante entender nuestro poder como consumidores. Un dólar, un voto. Con cada compra que nosotros realizamos, votamos a favor de ciertos modos de vida y en contra de otros. Por eso, es importante reconocer que cada producto tiene una historia que contar, y debemos evaluar si queremos apoyar esa historia o no. ¿De dónde vino? ¿cómo se lo produjo? ¿bajo qué condiciones? ¿cuál es su impacto durante su uso? ¿dónde terminará una vez que ya no lo utilice más? Es nuestro deber informarnos para poder votar con consciencia. Por ejemplo, si nosotros pagamos por una camiseta que contaminó mucha agua durante su producción, se fabricó con trabajo infantil, tendrá poca vida útil y acabará en el botadero de la ciudad pudriéndose y emitiendo gases dañinos a la atmósfera pronto, somos cómplices y responsables de que esto siga pasando. Es más, lo estamos apoyando con nuestro dinero.


Muchas veces no pensamos en todo esto al realizar una compra, especialmente cuando es una compra impulsiva, como aquellas que se promueven en épocas de descuentos. En Black Friday y Navidad es más importante que nunca ser muy conscientes sobre nuestro comportamiento como consumidores. Tenemos dos alternativas: vivir un consumismo intensivo promovido por la industria productiva y la economía del desarrollo; o vivir un consumo consciente, sostenible y comprometido, como el que se promueve con el Green Friday.

Esta es una iniciativa para crear una conciencia de consumo responsable con el medio ambiente. Existen alternativas creativas y diferentes a las que podemos acudir para nuestras Navidades. Pensemos diferente y promovamos regeneración. Por ejemplo, utilicemos árboles navideños vivos, regalemos huertos o plantas a nuestros seres queridos, compremos utensilios para evitar el consumo de plásticos desechables, regalemos una suscripción de frutas y vegetales locales y sin empaque a nuestros amigos, un servicio de compostaje para la casa, una obra de arte responsable, o una prenda de segunda mano reutilizada. Como estas iniciativas, hay muchas más. De esta manera, no solo estamos demostrando nuestro afecto a nuestros seres queridos en fechas especiales, sino que también estamos votando con nuestro dinero para que estas iniciativas sustentables sigan en pie, y para que el mundo sea más justo, equitativo y amigable con el medio ambiente. ¡No apoyemos a la economía de la basura. Apoyemos a la economía de la naturaleza!



Sobre la Autora

Ruth Salvador


Fundadora de “Renaturalizar”. Arquitecta del Paisaje e Ingeniera Ambiental que trabaja en proyectos de sostenibilidad ambiental. Su trabajo se enfoca en promover una relación de respeto entre la gente con el medio ambiente, construyendo a una ciudad y espacios más sostenibles.


Instagram: @Renaturalizar www.renaturalizar.com

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