Recuperando el valor de la naturaleza en la ciudad

“Cuando plantamos árboles, plantamos semillas de paz y semillas de esperanza”

Wangari Maathai-.

Quito es una ciudad privilegiada desde el punto de vista urbano, paisajístico y ecológico. Está rodeada de montañas, quebradas, ríos, agua y páramos, que actúan como un sistema que debería estar en perfecto balance. El agua se origina en nevados, baja por quebradas y alimenta ríos. Las especies de fauna se desplazan desde los páramos en busca de comida y refugio. Y las plantas medicinales alimentan la cultura e identidad de los quiteños. Sin embargo, el sistema ya no actúa de manera perfecta. Ha sido interrumpido, y estos procesos perturbados. 

La mancha urbana y la expansión descontrolada de las ciudades ha causado varios atropellos al sistema natural de Quito: ha impermeabilizado el suelo, ha llenado la ciudad de cemento, ha rellenado quebradas con basura, ha drenado lagunas naturales y ha eliminado naturaleza. Además, se sigue expandiendo, colonizando zonas peri-urbanas, extrayendo recursos de sitios prístinos (vírgenes) y presionando sistemas cada vez más sensibles. Todas estas acciones tienen consecuencias pues han interrumpido conexiones ecológicas: las especies de fauna ya no se pueden desplazar; las quebradas están llenas de basura y escombros o invadidas por construcciones ilegales. Esto causa inundaciones porque el agua no tiene por dónde desfogarse. Adicionalmente, las superficies impermeabilizadas de la ciudad provocan que el agua descienda por pendientes con mucha velocidad, destruyendo casas. Además, los páramos se secan porque cada vez la ciudad requiere más agua.

Quito, ciudad de riqueza ecológica. Fotografía: Renaturalizar

Quito, ciudad de riqueza ecológica. Fotografía: Renaturalizar

Es mejor vivir en modelos de ciudad densamente poblados que expandirse desenfrenadamente a áreas rurales para evitar el cambio de uso de suelo. Entonces, si necesitamos vivir en ciudades, ¿cuál es la solución? Primero, debemos cambiar la visión de que los seres humanos dominamos la naturaleza y que, como en un modelo de industrialización, solo representa un insumo. Segundo, debemos construir ciudades que estén en armonía con la naturaleza, que fomenten una relación de respeto entre el ser humano y los sistemas naturales, y que se construyan creando estas conexiones ambientales. Necesitamos un cambio urgente de una infraestructura gris hacia una verde, en la que se incorporen procesos naturales que conserven y fortalezcan funciones ecológicas como la vegetación, los procesos naturales del agua, y la ecología urbana. Una vez oí a un shamán de la selva Amazónica diciendo:  “En las ciudades, no hay energía de lo natural” (Pillaguaje). Es hora de cambiar eso, de transformar nuestros espacios en lugares más naturales, con una visión más íntegra, que integre al ser humano con la naturaleza. Es hora de RENATURALIZARLOS. 

¿Qué acciones concretas podemos tomar? A nivel ciudad hay varias acciones:

  1. Incorporar alternativas al alcantarillado tradicional, como los SUDS (sistemas de drenaje urbano sostenible): actualmente el sistema de alcantarillado es obsoleto pues mezcla aguas contaminadas, que salen de los hogares con aguas que todavía son recuperables y se podrían reutilizar. Los SUDS son sistemas que recogen el agua lluvia de las calles, la descontaminan por fito-remediación, y la devuelven a la capa freática (que está en el subsuelo) de la ciudad, reintegrándola así nuevamente a su ciclo natural. 

  2. Cambiar techos grises por techos verdes: esto incorpora un beneficio ecológico a sitios que de lo contrario son muertos, creando hábitats para especies de pájaros y abejas. 

  3. Incorporar el uso de pavimento permeable versus el uso de pavimento impermeable en la ciudad, respetando de esta manera el ciclo natural del agua.

  4. Repensar las quebradas en la ciudad: dejar de verlas como lugares sucios, peligrosos, de delincuencia y comenzar a verlas como corredores ecológicos, espacios de recreación y parques, como el Parque de los Algarrobos en Cumbayá, que tiene un sendero desde el cual se puede descubrir una hermosa muestra de lo que son las quebradas y el potencial que tienen. 

Repensando las quebradas de Quito como parques, espacios de recreación, corredores ecológicos. Fotografía: Renaturalizar

Repensando las quebradas de Quito como parques, espacios de recreación, corredores ecológicos. Fotografía: Renaturalizar

A nivel casa, hay otras acciones que podemos tomar: 

  1. El cambio más revolucionario es Descentralizarnos: dejar de depender de los recursos del sistema central. Por ejemplo, recolectar agua lluvia y reutilizarlo para riego o duchas. 

  2. Construir nuestro propio huerto urbano: al plantar nuestros propios vegetales, la huella que dejamos en el planeta por el transporte de la comida será casi cero. Para ir un paso más allá, podemos realizar nuestro propio compost en casa. Es decir, transformar los restos orgánicos vegetales en abono para el huerto y así cerrar un ciclo. 

  3. Incorporar energía renovable y crear nuestro propio jardín ecológico en casa: las casas son espacios que tienen el potencial de convertirse en parches ecológicos urbanos, al convertirse en pulmones de la ciudad y hábitats para distintas especies. Adicionalmente, tenemos la ventaja de que podemos disfrutar de estos espacios.

Si transformamos una casa tal vez no haya diferencia, pero si transformamos muchas casa, tendremos un impacto enorme. ¡Tenemos el potencial de renaturalizar la mancha urbana!

Nuestras casas como parches ecológicos urbanos. Fotografía: Renaturalizar

Nuestras casas como parches ecológicos urbanos. Fotografía: Renaturalizar

SOBRE LA AUTORA

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Ruth Salvador MB

Fundadora de “Renaturalizar”. Arquitecta del Paisaje e Ingeniera Ambiental que trabaja en proyectos de sostenibilidad ambiental. Su trabajo se enfoca en promover una relación de respeto entre la gente con el medio ambiente, construyendo a una ciudad y espacios más sostenibles.

Instagram: @Renaturalizar / www.renaturalizar.com