¡Consumo responsable, de las palabras a los hechos!

Este tema, muy en boga estos días, no debería sonar a invitación sino a un mandato; es urgente y crucial ser más responsables con nuestros hábitos. No solo se trata de realizar pequeños cambios como consumidor sino como productor si se está también del lado del que produce.

No lo digo yo, lo dice la ONU en su informe emitido a inicios de octubre, el mismo que fue realizado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC):

“(…) el planeta alcanzará el umbral crucial de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales para 2030, lo que precipitará el riesgo de una sequía extrema, incendios forestales, inundaciones y escasez de alimentos para cientos de millones de personas.

La fecha, que será vivida por muchas personas con vida hoy en día, se basa en los niveles actuales de emisiones de gases de efecto invernadero.

El planeta ya está a dos tercios del camino, con temperaturas globales que se han calentado a aproximadamente 1 grado centígrado. Evitar subir aún más requerirá una acción significativa en los próximos años.”

Fotografía: SingularityHub

Fotografía: SingularityHub

Este es un tema que nos involucra a todos, no se trata solo de dejar un mundo mejor para alguien más, ya que probablemente algunos no tenemos hijos o descendencia aún; se trata de no seguir acabando con el espacio que habitamos y tomar acciones a favor del cuidado del planeta. 2030 es dentro de 12 años, es un tiempo realmente corto en el cual todas nuestras acciones cuentan, de lo contrario seremos nosotros mismos quienes viviremos las consecuencias.

Hablando de forma muy personal, como consumidor estoy rodeada de cosas fabulosas, algunas me deslumbran; lindas etiquetas, empaques tan bonitos y bien trabajados que me invitan a comprar. A comprar un sinfín de productos, que al final del día se convierten en basura.

El cepillo plástico para el cabello ya no peina igual que antes, la espectacular crema en su mini tubo se terminó en un abrir y cerrar de ojos, la botella de agua que compré se acabó, y así va nuestro día a día, lleno de productos de un solo uso que no reciclamos, no reusamos, y que terminan en cualquier vertedero de agua o en el mar.

Yo me pregunto, por qué si hay gente que levanta su voz ante la “televisión basura¨ y dice “¡no!, yo no veo tal o cual canal, o tal y cual programa porque es basura, no aporta nada positivo”, por qué esas mismas personas no levantan su voz y dicen “¡no!, no voy a comprar esto ya que no lo necesito y terminará siendo basura”.

¿Realmente necesitas comprar harina en una bolsa plástica?, ¿comprar platos desechables para una reunión?, o ¿una funda plástica para el pan?...  

Fotografía: http://www.plastico.com

Fotografía: http://www.plastico.com

Ya lo dijo Carla Rizzo en su artículo “La sostenibilidad no viene en una etiqueta”, es muy importante que tengamos claro que no todo es sostenible porque así lo dicen, o sentirnos bien por comprar en bolsas oxo biodegradables; que por cierto son las que ahora nos ofrecen en el supermercado.

Sin embargo, hay que reconocer que existen ya en nuestro país emprendedores consientes no solo de su producto sino de la presentación del mismo; emprendedores como mi mamá que prepara comida y tiene debates diarios del por qué su comida no va en empaques desechables o envuelta en plástico film. Recordemos, sino hay quien compre, el productor dejará de hacerlo.

No cabe duda que necesitamos un cambio profundo que involucre a todos los actores de nuestra sociedad, necesitamos hacer un cambio en nuestro estilo de vida, y lo necesitamos YA.

Les dejo este link para quienes deseen leer más del informe de la ONU: http://www.un.org/es/sections/issues-depth/climate-change/index.html

SOBRE LA AUTORA

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María José Ocampo

Ser humano, interesada en mejorar sus hábitos en favor del planeta. Diseñadora de modas y recicladora desde 2004. Creadora y co-fundadora de 3rBag, iniciativa dedicada a la elaboración de bolsas y bolsos de telas a partir de tejidos reciclados.

Instagram: @majoseoc / @3rbag.ec