Voluntario Siempre

Fue en el año 2009 cuando recibí la llamada de un amigo para invitarme a una actividad de recaudación de fondos en calles. Teníamos que reunir a un grupo de 10 personas, vestir chalecos blancos y llenar la mayor cantidad de alcancías con la donación de 1 dólar para la construcción de viviendas de emergencia para familias en extrema pobreza en Ecuador. Era la primera colecta de la organización social “Un Techo para mi País - Ecuador”. No puedo negar que sonaba divertido, novelero, hasta extraño. Ya me había graduado de la universidad y pedí un día de vacación para realizar la actividad. Recuerdo empezar muy temprano en la mañana y entregar varias alcancías llenas. Siento que esta fue la primera actividad que me vinculó de manera directa a organizaciones sociales y marcó un antes y después en mi carrera profesional.

A partir de este día, llegaron construcciones, entregas de viviendas de emergencia, rostros de madres y  padres; recorridos por varias poblaciones; otras organizaciones sociales, niños y niñas en situación de vulnerabilidad, batallas en contra del cáncer y cientos de historias.

Construcción “Techo - Ecuador” Ambatillo. Fotografía: Belén Perdomo

Construcción “Techo - Ecuador” Ambatillo. Fotografía: Belén Perdomo

Colecta Fundación Cecilia Rivadeneira. Fotografía: Fundación Cecilia Rivadeneira.

Colecta Fundación Cecilia Rivadeneira. Fotografía: Fundación Cecilia Rivadeneira.

En Ecuador, la cultura de voluntariado se ha vivido como una experiencia juvenil ligada a la caridad o al requisito universitario.

Actualmente es una obligación en muchas universidades y carreras del país pasar por una pasantía comunitaria o vinculación a la comunidad para obtener el título universitario. ¿Hemos dejado el voluntariado como una actividad universitaria que pierde relevancia en nuestras vidas con el paso del tiempo? Nuestro país tiene un registro de más de 47 mil organizaciones sociales. Tenemos miles de causas por las que trabajar. ¿Por qué no vincularse a una de ellas? ¿Qué pasaría si cada persona o familia trabaja durante un año para un objetivo puntual?

No podemos negar que en la época universitaria hay más tiempo para dedicar a una causa, pero, ¿qué podríamos hacer para que el voluntariado sea parte de nuestra vida y la de nuestra familia?

Aquí les comparto algunas recomendaciones:

Buscar una causa a largo plazo: ¿Alguna vez te has sentido identificado con una causa? Puede ser medio ambiente, salud, infancia o derechos humanos. Conoce qué organizaciones vienen trabajando en estos temas. ¿Existen actividades en las que podrías apoyar?

Vinculación profesional: Cada organización social tiene necesidades puntuales en la parte administrativa que requieren profesionales capacitados. ¿Tus conocimientos podrían aportar a mejorar algún proceso?  

Donaciones personales: Estamos a pocos meses de terminar el año y es la época en la que el mundo recuerda a las poblaciones más vulnerables. Agasajos, fiestas, donaciones de peluches, juguetes y alimentos. ¿Sabes qué pasa con estos niños o familias durante todo el año? Sin desmerecer la buena voluntad de estas acciones, tal vez la organización a la que estás apoyando de manera puntual tiene un plan de donaciones recurrentes que permite el crecimiento de programas de desarrollo social con un impacto mayor. Una parte de los ingresos mensuales familiares podría ir destinado a esa causa (en este campo y aunque la legislación ecuatoriana no lo obliga, es importante verificar que las ONGs tenga una rendición de cuentas y políticas de transparencia de fondos hacia sus donantes).

Empresariales: ¿Eres dueño de una empresa? ¿Alguna vez has pensado en realizar una donación de un porcentaje de tus ganancias a una causa? Con mucha creatividad, la organización y la empresa pueden crear increíbles programas que permitan un ganar - ganar.

Obra de teatro “Los Argonautas de la Alegría”. Fotografía: Fundación Cecilia Rivadeneira

Obra de teatro “Los Argonautas de la Alegría”. Fotografía: Fundación Cecilia Rivadeneira

 Estas son algunas de las opciones para hacer el voluntariado parte de nuestras vidas y nuestras familias. Los ingredientes principales son decisión, voluntad y el compromiso de dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos. Como dice Eduardo Galeano, “Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza… pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”.

SOBRE LA AUTORA

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Belén Perdomo

Comunicadora, networker FuXion, voluntaria y aprendiz. Estuvo varios años involucrada en medios hasta que el mundo de las organizaciones sociales llegó a su vida y no hubo vuelta atrás. Le apasionan los emprendimientos con impacto y el estilo de vida saludable. Como dicen por ahí: la comunicación es todo y todo comunica.

Instagram: @belenperdomo