Mi pendiente con el 16A

Ha pasado ya un año del terremoto de 7.8 grados en la escala de Ritcher, que sacudió Ecuador. Recuerdo la angustia de ese día… Gabriel y yo tratando de llamar una y otra vez a nuestras familias para asegurarnos de que estén bien. Luego, vino esa necesidad enorme de querer hacer algo por los damnificados, aunque sea a la distancia, y fue ahí donde un grupo de no más de 20 ecuatorianos, que vivíamos a la Cuidad de México y apenas nos conocíamos, empezamos a movernos. El resultado de esas semanas de trabajo: decenas de kilos en ayuda humanitaria que se canalizaron a través del Consulado y grandes amigos que me acompañaron el resto de mi año en México… Sin embargo, la espinita de haber podido hacer más quedó ahí.

Cuando regresé sabía que tenía ese pendiente… Y entre las organizaciones más destacada, que venían trabajando en diferentes poblaciones afectadas por el terremoto, estaba “Comparte Ecuador”.

“Los desastres naturales arrastran a la pobreza a 26 millones de personas al año”, y ante esta realidad “Comparte Ecuador”, nació como una red de voluntarios, donantes y aliados estratégicos que crean proyectos inclusivos y participativos en base a las necesidades que detectan en cada población. Fue así, que motivada por esa misión, convencí a Gabriel, y decidí inscribirnos como voluntarios. Llenamos un formulario con nuestro tiempo de permanencia, perfil y habilidades, pues de acuerdo a eso se nos designaría el proyecto en el que íbamos a trabajar. Con eso claro, arrancamos nuestro viaje rumbo a Canoa, donde Carla Rizzo y Sebastián Guerrero, líderes de la organización, nos recibirían en el campamento.

El centro de operaciones es un campamento que funciona bajo principios de permacultura, es decir, un sistema diseñado para crear asentamientos humanos sostenibles. Y es gracias a este sistema que la experiencia en “Comparte Ecuador” va más allá del trabajo con la comunidad. Semana a semana, Carla y Sebas le dan la bienvenida a voluntarios ecuatorianos y extranjeros quienes aprenden a optimizar su consumo de agua, producir composta a partir de sus residuos orgánicos, construir huertos urbanos, entre otros. Además, de trabajar en proyectos rurales y urbanos enfocados en la reactivación económica de la zona.

Fotografía: Comparte Ecuador

Fotografía: Comparte Ecuador

En nuestro caso, tuvimos la suerte de sumarnos al proyecto de Puerto Cabuyal, una población a 40 minutos de Canoa, donde sus mujeres se han juntado para desarrollar un recetario, con el fin de levantar fondos para construir un comedor comunitario que les permitirá atender a los turistas que visitan su playa, ya que por ahora viven de la pesca diaria que realizan sus esposos.

Fotografía: Daniela Álvarez

Fotografía: Daniela Álvarez

Nos reunimos con Teresa Mora y Marinelly Arteaga, líderes comunitarias, para desarrollar el modelo de negocio de este emprendimiento; describimos a los potenciales clientes, analizamos cómo llevaríamos el recetario a las principales ciudades del Ecuador y hasta cómo, gracias al internet, venderlo en otras ciudades del mundo sí era posible.

Fotografía: Imaizara Manzanillas

Fotografía: Imaizara Manzanillas

Fotografía: Imaizara Manzanillas

Fotografía: Imaizara Manzanillas

Al finalizar nuestra experiencia la satisfacción fue enorme, no solo por el hecho de haber compartido un poco de nuestros conocimientos a favor de desarrollar un emprendimiento comunitario, sino por el impacto que se estaba generando en esta población. Si nos detenemos a pensar un momento, si no hubiera pasado el terremoto, tal vez una organización como “Comparte Ecuador” jamás habría llegado a poblaciones como Puerto Cabuyal… Lugares que incluso antes de la tragedia ya tenían grandes carencias, que el terremoto solo las hizo más evidentes y urgentes.

El terremoto del 16 de abril de 2016 nos marcó a todos para siempre, demostrándonos que la adversidad es una oportunidad para unirnos, reinventarnos y salir más fortalecidos... Con ese pensamiento nos despedimos de los voluntarios y el equipo de “Comparte Ecuador”, sintiéndonos más humildes, más humanos y sobre todo más contentos. La convivencia en el campamento nos dejó un claro sentido de respeto hacia nuestro entorno, y la felicidad de haber aportado con un grupo de mujeres en el camino hacia su empoderamiento e independencia económica; esperanzados en que los ingresos que el comedor comunitario les genere, en unos años, podrán hacer la diferencia para que un niño de Puerto Cabuyal pueda terminar la escuela.

Fotografía: Imaizara Manzanillas

Fotografía: Imaizara Manzanillas

¡Si quieren ser voluntarios de “Comparte Ecuador” pueden escribir a:  info@comparteecuador.org!

www.comparteecuador.org

Facebook: @ComparteEcuador

Instagram: @comparteecuador

 

Sobre la Autora

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Daniela Álvarez

Creadora de @nunalifestyle. Comunicadora y MBA en Emprendimiento e Innovación. Actualmente se desempeña como marketera y se define como fan de las marcas con impacto. Cree en el consumidor como agente de cambio.

Instagram: @danyalvarezy