Mejora tu vida y mejorará tu alimentación

No en vano se dice “barriga llena, corazón contento”. Muchas veces comemos según nuestras emociones. Terminamos con un novio y nos dan ganas de una barra de chocolate. Salimos de un día agotador de trabajo y compramos un paquete de galletas. Cuando hemos dormido poco, podríamos atragantarnos una palanqueta de pan. Si acabamos de hacer ejercicio, preferimos un jugo de frutas o una ensalada. Y cuando estamos entretenidos hasta nos olvidamos de comer.

La realidad es que el organismo es una máquina perfecta que funciona como los engranajes de un reloj. La diferencia con el reloj es que cuando una pieza se daña en el cuerpo, las demás se reajustan para que no pare de funcionar. Por eso la falta de sueño se traduce en consumo de azúcar, pues el cuerpo necesita energía para seguir, hasta que pueda dormir y recuperarse.

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Para llevar una vida equilibrada, y que esta máquina no deba compensar los fallos en las piezas, no basta con alimentarnos bien. Otros factores como las relaciones personales, la profesión, el ejercicio y la espiritualidad son más “nutritivos” que la alimentación. Y a estos se los conoce como alimentación primaria. Son esas actividades que nos llenan; que nos hacen sentir satisfechos con la vida. Y lo que normalmente ocurre es que, si estamos insatisfechos con algunos de esos aspectos, comemos alimentos que nos desequilibran.

La comida no podrá hacer milagros en nuestro cuerpo, hasta que no mejoremos la alimentación primaria. A veces podemos pasar años en una relación que ya no nos satisface, con miedo a terminar por sentirnos solos, o resentidos con alguien a quien queremos porque no somos capaces de dar el primer paso para mejorar esa relación. Otras veces odiamos nuestro trabajo porque nos sentimos inútiles o estancados, pero no tomamos la decisión de renunciar y buscar otro donde estemos dando el 100% de nuestro conocimiento. Vivimos en un mundo que pasa veloz y no nos tomamos ni siquiera un minuto para agradecer que estamos vivos y sanos. No encontramos un momento de espiritualidad, donde alejarnos de esa corriente de velocidad para respirar con tranquilidad. Queremos hacer ejercicio, pero no nos damos el tiempo y sin darnos cuenta, nos volvemos sedentarios, por esa mediocridad de aceptar las cosas en lugar de cambiarlas y hacer lo que verdaderamente queremos.

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En este reloj perfecto que es el cuerpo, los 4 engranajes –relaciones, ejercicio, espiritualidad y trabajo– deben funcionar para encontrar la salud. Cuando uno de los 4 primeros falla, casi automáticamente la alimentación también falla. El momento que la alimentación falla, uno de los 3 sobrantes también lo hace y poco a poco, caemos en la enfermedad. El cuerpo es como un círculo vicioso en donde no solo hay que comer bien para sentirse bien, también hay que sentirse bien para comer bien. La salud, es ante todo, la determinación de elegir estar bien. Pero la salud no se mejora solamente con la comida. La comida puede satisfacernos por un tiempo, pero hasta que no resolvamos los aspectos de nuestra vida que nos hacen sentir completos; hasta que no tomemos la acción de cambiar las situaciones que nos producen estrés, no habrá comida que nos haga estar bien.

SOBRE LA AUTORA

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Julia Escudero

Periodista, video-reportera y Health Coach. Interesada en sanar la relación con el cuerpo a través de la alimentación y un estilo de vida saludable.

Instagram: @sunlight.food